
¿Por qué diseñamos nuestros calentadores para exteriores de forma modular? Si alguna vez has tenido que ocuparte del mantenimiento de un calentador para exteriores, sabes bien cuál es el problema. Con el paso de los años, las condiciones climáticas dañan la carcasa del aparato; uno de los elementos calefactores se estropea y, de repente, te quedas con un montón de metal inútil y costoso. Es frustrante… y, honestamente, es un desperdicio. Por eso, con nuestros calentadores para jardín de clase IP65, optamos por un diseño modular. De esta manera, arreglar algún problema no implica tener que demoler todo el aparato. El problema de las piezas “permanentes” La mayoría de las empresas simplemente soldan los componentes calefactores directamente en la carcasa del aparato. Para ellas es barato hacerlo, pero para nosotros es un verdadero problema. Si uno de los tubos se estropea, todo el aparato queda inservible. Nosotros tomamos otro enfoque: separamos los módulos infrarrojos de la carcasa principal. Ahora, si alguno de los componentes se estropea, basta con reemplazarlo. No es necesario modificar la carcasa ni desmontar todo el aparato solo para reparar una parte dañada. Protección contra la lluvia Aquí está el problema: la clasificación IP65 se refiere precisamente a esa estanqueidad total. Ella evita que el polvo y la lluvia dañen los componentes electrónicos. Pero, una vez que se rompe esa estanqueidad para reparar algo, resulta muy difícil volver a lograr una estanqueidad perfecta. Es entonces cuando comienzan las fugas. Solucionamos esto añadiendo un puerto de acceso especial. Basta con aflojar unos pocos conectores, sacar el módulo viejo e introducir uno nuevo. Es rápido. Realmente rápido. No es necesario volver a conectar todos los cables ni desmontar todo el aparato. Solo hay que reemplazar la pieza dañada y listo. El compromiso necesario Nada es perfecto. Al utilizar conectores modulares en lugar de cables fijos, aumentamos el número de puntos de contacto. Dado que estos calentadores se calientan y luego se enfrían, esos puntos de conexión pueden expandirse y contraccionarse. Para resolver este problema, utilizamos terminales resistentes a altas temperaturas que no se derriten ni se deforman. Pero, aun así, es recomendable verificar la firmeza de esos conectores durante el primer año de uso. Así se asegura de que nada se suelte mientras el calentador funciona. En resumen Al final, esto convierte tu calentador en un equipo que realmente pertenece a ti. Dejas de gastar una fortuna en aparatos nuevos y pasas a gastar poco dinero en piezas de repuesto. Además, te facilita la vida: solo necesitas tener unas pocas piezas de repuesto guardadas, en lugar de almacenar todo el calentador en un almacén.