
¿Por qué debería dejar de usar esas antiguas lámparas de calor para el baño y optar por los radiadores infrarrojos? Seamos honestos: esas antiguas lámparas de calor son realmente inútiles. Las enciendes, esperas horas y horas… Pero para cuando la habitación se calienta, el calor ya se ha dispersado hacia el techo y desaparece por las rejillas de ventilación. Es un desperdicio de energía, además de ser una molestia cuando estás temblando bajo una toalla. Por eso, cada vez más personas optan por radiadores infrarrojos de alta eficiencia. La diferencia radica en que estos radiadores emiten ondas que actúan directamente sobre la piel y las superficies cercanas.Es instantáneo: no necesitas esperar a que la habitación alcance una temperatura determinada. Simplemente te colocas debajo del radiador y sientes el calor de inmediato. Es como estar al sol, en lugar de sentarse en una habitación con calefacción. Pero hay otro problema en los baños: la humedad. El vapor es muy dañino para los dispositivos electrónicos. Se cuela en todos los espacios pequeños y causa óxido en los contactos o circuitos cortocircuitados. Si el sellado del radiador no es adecuado, todo se daña. Aquí es donde entran en juego las clasificaciones IP. En realidad, significa que el dispositivo está bien sellado, con juntas y un revestimiento resistente a la corrosión. Esto mantiene las partes internas del dispositivo secas, incluso cuando el baño parece una sauna. Si estás pensando en hacerla actualización, hay algunas cosas que debes tener en cuenta. Primero, no basta con reemplazar la bombilla antigua por un panel infrarrojo de alta potencia. Estos dispositivos consumen más energía. Si no revisas primero tus conexiones eléctricas, podrías quedarte sin luz cada vez que quieras calentarte. Además, recuerda que los rayos infrarrojos son direccionales. Como se trata de un haz de calor, debes encontrarte justo en su línea de visión para sentirlo. Si te encuentras a tres pies de distancia, no sentirás el calor. Solo asegúrate de colocar el radiador en el lugar adecuado, y nunca volverás a usar esas antiguas lámparas intermitentes.